"Soy Marta, víctima de violencia de género, no tengo empleo y mi exmarido, tras un largo proceso de separación, nos ha dejado a mis hijos y a mí con muchísimas deudas a las que no puedo hacer frente yo sola. Todo lo que compraba lo ponía a mi nombre (créditos, coche, etc); me pedía que firmara y yo no podía negarme, ni entendía lo que implicaba. No tengo para pagar las facturas ni el alquiler... Mis hijos son pequeños e intento que no se preocupen de la gravedad de la situación, pero realmente es insostenible y necesito ayuda urgente. No consigo trabajo y aunque lo consiguiera, sería imposible afrontar los gastos del día a día y las deudas... "

"Mi nombre es Diana. Llegué a España hace ya casi 10 años buscando una oportunidad que mi país no me ofrecía en ese momento. Mi marido nos abandonó a mis hijos y a mí y pensé que España sería el lugar perfecto para iniciar una nueva vida. Al principio conseguí varios trabajos que nos permitieron salir del paso, pero con la crisis económica las ofertas dejaron de surgir y poco a poco me vi obligada a introducirme en el mundo de la prostitución para poder sacar a mis hijos adelante. Debo muchísimo dinero a las personas que me introdujeron en este negocio y las pocas oportunidades laborales que he podido tener fuera de este mundo las he rechazado por miedo a que me embargaran el salario. Tengo miedo cada día por lo que pueda pasarme y por no poder dar a mis hijos la protec- ción necesaria; mi prioridad cada mes es llegar al mínimo con el que poder mantener el alquiler, los gastos básicos y el seguro de vida para mis hijos... Pero muchas veces no me es posible; no puedo hacer frente a todo yo sola ni me siento capaz de salir de este bucle en el que las deudas no hacen más que crecer... "

 

"Me llamo Alberto; he trabajado en el sector de la construcción toda mi vida hasta que hace cuatro años mi empresa me despidió por ajustes en la plantilla. Mi mujer es ama de casa y no ha trabajado nunca fuera de casa. Tenemos tres hijos, una hipoteca a la que hacer frente, un vehículo que justo adquirimos antes de que se produjese el despido y varios créditos que hemos ido pidiendo para poder hacer frente a las facturas y a los gastos básicos de luz, agua, comida desde que se me terminó la prestación... Estamos dejando impagadas algunas facturas porque nos es imposible afrontar todo, ni siquiera con los créditos que encima nos han generado altísimos intereses que no han hecho más que empeorar la situación. No sabemos cómo salir de este bucle, estamos desesperados y muy preocupados..."